Educación preescolar y desarrollo del niño, el ejemplo francés


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En Francia, la escuela maternal, así se llama la educación preescolar para los niños de 3 a 5 años, no es obligatoria, sin embargo está frecuentada por el 98 % de los niñ@s de esta edad. Uno podría pensar que los padres franceses están buscando de la escuela maternal una forma de acelerar los procesos de aprendizaje de sus hijos, de querer que aprendan más temprano a leer, a contar, etc… Sin embargo, así no sucede. Se puede decir que la escuela maternal a la francesa intenta conciliar dos modelos educativos: él de la escuela y él de la familia. De allí la apelación: Escuela Maternal.


El Consejo superior de los programas, que corresponden a los lineamientos curriculares del Ministerio francés de Educación define la Escuela maternal como “une école bienveillante”, una escuela benévolente (que mira con comprensión e indulgencia) cuya misión principal es dar ganas a cada niñ@ de ir a la escuela para aprender, para crecer, para afirmarse como ser.


Para eso, los objetivos de aprendizaje definidos por este Ministerio aplicados por los profesores en sus clases no son ni prematuros, ni anticipados. Para lograrlos, se requiere una pedagogía adaptada a la edad y que busca el desarrollo armonioso de todos.


Por ejemplo, la organización del tiempo en la Escuela maternal merece toda la atención del equipo docente. No se puede querer ir demasiado rápido, la repetición y la regularidad son esenciales en la estabilización de la adquisición de los conocimientos. Los profesores tienen también que alternar tiempos individuales con tiempos colectivos, tiempos de escucha con tiempos de expresión, tiempos de silencio con tiempos de hablar, tiempos de movimiento y acción con tiempos de inmovilización… La organización de estas alternancias contribuyen al respeto de los ritmos del niñ@ y desarrollan su capacidad de concentración.


La escuela maternal se caracteriza por ofrecer a los niñ@s situaciones que se anclan en sus intereses, y ofrece diferentes entradas en los aprendizajes, proponiendo actividades estructuradas. Estimula la diversidad de las experiencias de los niñ@s, fomentando su seguridad física y afectiva, solicita su participación a proyectos y les permite crecer en universo cultural rico de descubrimientos y de nuevas apropiaciones. Al mismo tiempo, la escuela maternal contribuye a la construcción de valores compartidos, el vivir juntos, valores basados en el respeto. De esta manera, la escuela maternal sostiene y favorece un desarrollo global de los niñ@s, tanto afectivo como social, sensorial, motor y cognitivo.

En la escuela maternal, los niñ@s aprenden a través de 4 grupos de actividades que interactúan las unas con las otras: el juego, la acción, la autonomía y la experiencia sensible.


  • El juego

Jugar en la escuela maternal, es tomar distancia con la realidad: el niño a través de los denominados juegos ‘simbólicos’ puede sentirse bien en la escuela para estar listo y entrar en la realidad de la clase. Es también aprender a vivir con los demás, respetando las reglas, respetando a los demás, afirmándose a si-mismo al mismo tiempo. El juego ayuda al niñ@ a constituirse un primer capital de conocimientos por el descubrimiento activo del mundo. En la casa, lo que podríamos aconsejar a los padres es darle al niñ@ las máximas oportunidades de juego sin pantallas de por medio, y si participan en los juegos de los niños, dejar al niño tomar la iniciativa.


  • La acción

Por la acción, por las manipulaciones, el niño adquiere actitudes y competencias que le permiten construir sus aprendizajes y su saber : el niño experimenta, razona, expresa opciones, que luego confirma o contradice. En la casa, una buena manera de hacer que el niño actúe y manipule es compartir con él actividades como preparar una receta, sembrar flores, pintar una puerta, dándole tareas y material adaptado a sus capacidades…


  • La autonomía

Es a través del desarrollo de esta competencia transversal , la autonomía, que el niñ@ va entrar en un proceso de autonomía cognitiva. Apoyado por los adultos que lo rodean, el alumno construye en forma de espiral su autonomía a través diferentes situaciones y actividades. En la casa se puede favorecer su autonomía haciendo que el niñ@ gradualmente haga solo los gestos cotidianos como vestirse, comer, ordenar sus juguetes…


  • La experiencia sensible

La sensibilidad y la imaginación son los instrumentos de una relación con el mundo exterior e interior. Juegan un papel muy importante en el desarrollo de la infancia. La escuela maternal promueve y desarrolla las formas de expresión que movilizan el cuerpo, la voz, la mirada y el gesto. En la casa, los padres deben ingeniarse en instalar las condiciones adecuadas para que el niñ@ dibuje o pinte cuando quiera.



Siguiendo estos principios, los profesores de maternal hacen que cada niñ@ tenga un desarrollo armonioso, crezca en un universo cultural que agudiza su curiosidad y lo conduce a conocimientos cada vez más amplios sin forzarlo.


Pierre Astier,

Rector del Liceo Francés de Medellin




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